Bildu lo ha conseguido. Controla la ertzaintza, más de 100 ayuntamientos, entre ellos San Sebastián y Guipúzcoa con sus consiguientes prebendas presupuestarias. Ni el Supremo, ni los informes de las fuerzas de seguridad del estado han podido parar la legalización de ETA. Había un pasadizo, una trampilla en el sótano por la que tenían pase pernocta: El Tribunal Constitucional.
Un tribunal politizado, sin credibilidad e independencia que falla según la voz de sus amos, protagonista de escandalosas intervenciones gracias a una perversión impúdica de funciones, ha enmendado la plana sin rubor y sin ningún atisbo de vergüenza
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